martes, 14 de mayo de 2013

Equinox

El alma oculta lo que la magia rige
En la impenetrable noche del bosque de su mundo.
Salvaje hojarasca que fiera se erige 
bajo el espíritu olvidado de un abismo profundo. 

Escucha si puedes, etéreo el silbido en el viento,
de saetas de infortunio que cabalgan sin temor.
Escucha si puedes, ardientes del encantamiento,
las palabras que entretejen el camino purgador. 

Allí encontrarás entre las danzas de la muerte,
el claro de luna con la chispa de lo eterno.
Allí que impenetrable se haya a su suerte,
encontrarás perdida la llama de su infierno. 

Equinoccio de un fuego de destellos azulados,
que refulgen impregnando las sombras de zafiro.
Dispara la flecha hacia combates olvidados 
y su bosque morirá renaciendo de un suspiro.



domingo, 12 de mayo de 2013

Silvermoon

Duerme, duerme, susurrábame la diosa luna,
regalándome la fugacidad de su argéntea mirada,
que los vientos de la noche forjarán tu cuna
con los sueños recordados de una vida inventada.

¿Cómo dormir bajo tal luz fría y ardiente
que mi pecho inflama con el brillo de su plata?
Si no hay razón que mi locura alimente
el deseo de una vida que a mis sueños mata.

Y soñaba que moría entre gozos y lamentos
cantando una canción que nadie más oía,
yaciendo olvidado entre brumas y tormentos,
relatando los secretos que nadie más veía.

Pero he ahí que las llamas acuden a su encuentro
cual brujas enamoradas de los labios de los muertos,
trazando con los lobos aullidos en el firmamento,
poblando carmesí de mi yerma mente los desiertos.

Fugaz fue el recuerdo de una noche de invierno,
el despertar entre gritos ahogados en sudor
encontrar bajo la luna de mi alma el hielo eterno
fundido por la plata y de mi sangre el ardor.





domingo, 24 de marzo de 2013

Había una vez un sueño


Al filo de la noche suplicábale a la Luna,
cansado de los besos con demonios ya pactados,
rogándole a los hados pidiéndole a las runas,
mostrasen por piedad unos labios antes soñados.

Y al filo de la noche escuchábale la Luna,
derramando de sus ojos la pureza del cristal,
marcando los compases de una canción de cuna,
que arropaba su silueta con la lluvia inmortal.

Y fue entonces que sus ojos alcanzaron a vislumbrar,
las alas de aquella ser prisionera de la oscuridad,
dulce ángel caído a la que soñaba con rescatar,
con besar sus dulces labios con delicada suavidad.

Y soñar que batallaba con dragones por su amor,
desgarrando de su pecho las tinieblas de su alma,
luchando por pasiones con fiereza y con valor,
elevándola a los cielos en su bella y perfecta calma.

Y así, dichoso enamorado, el caballero le juró:

“Y el acero más valiente protegerá tu corazón,
del frío en la noche y de la soledad el rencor.
Desterraré, te lo prometo, del sueño de la razón,
a esos monstruos engendrados portadores de dolor”.

Y el valiente caballero descubrió lo que es morir,
por uno solo de los trazos que formaban su mirada.
Luchando con su sangre por sus sueños ver cumplir,
por vivir junto a su alma de su sonrisa enamorada.

Guarda para ti los secretos de esta historia,
fragmentos de la magia de los sueños más oscuros.
Guarda en tu alma los pedazos de memoria,
que abrirán los senderos de los besos más puros.

Pues tú y solo tú eres la dueña de este cuento,
del que tan solo unos versos he empezado a relatar.
Yo te ofrezco mi cuerpo, mi mente y todo mi aliento.
Tú debes decidir cómo esta historia ha de continuar…


lunes, 4 de marzo de 2013

Redhead

Susurros en la noche de secretos mal guardados,
que se mezclan y enrevesan entre trazos de pasión,
de los labios prometidos y los besos ya robados,
de los versos olvidados que alimentan mi razón. 

¿Oyes a los lobos gritándole a la luna?
Tatuados de placeres, suspirando a tu regreso.
¿Oyes a los cuervos llorándole a la luna?
Mientras caen enamorados presas de tu beso. 

Hechizos o milagros de los ángeles caídos
que se burlan de los dioses y su débil creación
mientras caen embrujados de tus ojos, abatidos,
con pedazos de belleza en su ebrio corazón. 

Tiñe la mirada con tu sueño más profundo,
continúa enamorando con tus ojos a la muerte,
recuerda que existen tan solo en el mundo,
quienes viven cada día muriéndose por verte.


lunes, 25 de febrero de 2013

Noche de Melancolía

Corazones de cristal fragmentados en pedazos,
de pasados sin futuro, de presentes sin pasado.
De las gotas de una lluvia dibujadas entre trazos
que se escapan fugitivas de un rostro ya ahogado.

Ebrios de melancolía los sueños olvidados,
recreando profecías que no fueron ni serán.
Promesas incumplidas y besos traicionados,
apuñalando los recuerdos que ya no volverán.

Rugirá fulgurosa con violencia la tormenta,
con sus rayos profanados repartiendo decadencia.
Entre noches infernales manteniéndote despierta,
suplicándole a la muerte por un poco de clemencia.

Y no hay Dios alguno capaz de dar calma
a las heridas de este mi corazón moribundo,
capaz de al diablo vender mi alma,
para que en llamas las lágrimas contemplen al mundo.

Y llega la hora aciaga cuando recuerdo con melancolía,
ahora que en mi hora el cuervo se posa sobre Palas,
que toda esta vida fue siempre una triste fantasía,
de un niño que siempre soñaba con tener alas.




martes, 12 de febrero de 2013

Lobos


Espectros evocando las historias del pasado,
de besos profanados y enemigos olvidados,
de los cuerpos que una vez fueron torturados,
de criptas y de bosques nunca antes recordados.

Aullidos en la sombra, garras en la niebla,
corre, corre, gime, llora y tiembla.

De la sangre el fluir impacienta a los lobos
que se tuercen y retuercen imbuidos en dolor,
y crepitan ya sus almas danzando como locos,
pues tu carne alimenta su furia y su rencor.

Macabramente sabios, perfectamente bellos
corre, corre, tu vida es ahora de ellos.

Enamorados del crujido de los huesos en invierno
y los pasos que se agitan temblorosos en la bruma.
Desgarrando los pedazos de las almas del infierno,
tiñendo de lujuria la sonrisa de la Luna.

Desgarros en la carne, heridas en el alma,
corre, corre, intenta mantener la calma.

Corderito asustado separado del rebaño,
¿Crees acaso que es escusa el ser humano?
¡Sigues siendo en estos bosques vil extraño,
que se arrastra y gimotea cual gusano!

Ojos en tinieblas muriéndose por verte,
corre, corre, a tu cita con la muerte.

Fantasía de arrogancia, el creerte cazador,
corre, corre, que la muerte escogerá su vencedor.


miércoles, 30 de enero de 2013

Pandeísmo y Libertad: Podemos ser Dioses


El Pandeísmo sostiene filosóficamente, que aunque Dios es el creador del universo, este no existe de forma independiente al mismo. Es decir que Dios mismo se transformó en el propio universo para crearlo, siendo de este modo el creador y la creación a la vez, y dejando de existir como una entidad al margen. Esto hace que Dios no pueda ser alcanzado por medio de la fe ni por medio de ningún otro medio humano, tan solo puede ser conocido o investigado mediante el uso de la razón y la ciencia.

De este modo, Dios no puede haber intervenido en el universo (tal y como afirman las religiones reveladas), ni puede hacerlo en el tiempo presente, ni en un tiempo futuro, de ninguna de las maneras posibles que relatan las religiones (revelaciones, profecías, milagros, etc.), las cuales serían tan solo formas de pensamiento organizadas en torno a una idea inalcanzable, Dios. Y con un único método de alcance pretendido, la fe.

En la práctica esto se traduce en una ausencia moral en el mundo. Al igual que la visión de Nietzsche del mundo al decretar la muerte de Dios, así nuestro Dios también ha muerto (o más bien autodestruido), lo que ha dejado un importante vacío ético-moral en el ser humano, ya que los argumentos morales y las leyes éticas establecidas por la religiones como normas realizadas por Dios y universalmente válidas, no son de ese modo en forma ninguna. Esto puede resultar angustiante y temeroso, un mundo hostil donde no hay conciencia del bien y del mal, donde todos los seres humanos están perdidos sin una guía. Pero nada más lejos de la realidad, pues esto significa la completa y absoluta libertad del individuo, una libertad que se construye en niveles morales y de pensamiento.

Es precisamente aquí donde radica la dificultad de la libertad humana, porque ser libre implica sacrificio, es decir, ser libre implica una gran responsabilidad que pesa sobre nuestros hombros. Si somos completamente libres, también somos completamente responsables de nuestros propios actos, al cien por cien. Esto genera en parte la angustia de la libertad y es lo que hace que muchas personas no deseen ser libre y prefieran dejar sus vidas sometidas a algo o a alguien que les guie y marque su camino a seguir, porque de este modo es más fácil para ellos. Ideologías, movimientos religiosos y políticos, gobiernos, toda una serie de instituciones creadas por el hombre, ante las cuales se subordina el propio hombre, cediendo parte de su libertad y con ella su responsabilidad. En ellas serán guiados por alguien (líderes espirituales, políticos, jefes, etc.) y por algo (códigos de conducta, normas éticas, etc.). Siendo de este modo más fácil para ellos la vida y el pensamiento, ya que se sienten a salvo, con un destino que cumplir y sin responsabilidad sobre sus hombros.

Es precisamente esta responsabilidad, que se pretende evitar, la que garantiza que nuestros actos no acaben convertidos en desordenes de nuestro propio sistema de valores y es por ello que siempre se buscan escusas que oculten nuestra libertad y por consiguiente que nos eximan de la responsabilidad consecuente: “Yo actué así porque seguía ordenes… Porque la ley dice esto… Porque es lo que está bien visto o mal visto…”. Cuando en realidad, actuando de ese modo solo pretendemos engañarnos a nosotros mismos con algo que en nuestro interior sabemos que no es cierto.

En contra partida, las personas que sumen su propia libertad y responsabilidad, se convierten en dioses. Pero no en dioses prepotentes capaces de hacer y deshacer a voluntad en un mundo libre, sino que convertirse en dioses significan que ellos mismos pueden crear para sí una serie de nuevos valores y de leyes éticas propias para ellos mismo, en otras palabras, se convierten en sus propios dioses, en sus propios amos de su vida y su destino. Crean su propia moral, su propio código y sus propias leyes y lo hacen asumiendo la completa responsabilidad de sus propios actos. Y de este modo, es como nosotros, partículas insignificantes de ese mismo Dios originario que se autodestruyó para crear el universo, nos transformamos en dioses completos capaces de controlar nuestras vidas, crear, y ser conscientes de que podemos llegar a ser cuanto deseemos.

Esta libertad aumenta de forma directamente proporcional al conocimiento que poseemos. Cuando más conocimiento tenemos más libres somos, puesto que más opciones conocemos y más y mejores decisiones podemos tomar. Es por ello que todo conocimiento y acto de aprendizaje es de vital importancia en nuestro desarrollo personal como personas libres. Esto nos ayudará a mejorarnos a nosotros mismos y por consiguiente a mejorar el mundo, haciendo del mismo un lugar mucho mejor para todos.