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miércoles, 28 de octubre de 2015
La vida es bella si sabes apreciar las flores marchitas...
¿Alguna vez has visto un cadáver? Todo lo que vive se muere, se pudre, entra en descomposición. La carne es devorada por gusanos, los olores de la putrefacción te inundan las fosas nasales. Ese es el ciclo natural de las cosas; todo lo que empieza se acaba. Eso también es parte de la vida, ¿Te parece bello? Piensa en ello cada vez que reflexiones sobre la belleza de la vida, pues en esta también hay sufrimiento. Solo quien acepta eso; solo quien sabe que de los cadáveres nacerán nuevas flores puede asegurar que la vida es bella.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Mentiras Verdaderas
"Escribir es el arte de colocar palabras bellas en los lugares adecuados. Combina, enmaraña, teje una red de mentiras verdaderas, de verdades mentirosas que dibujen un lienzo a través del cual dejes volar tu imaginación y lo que es más importante, la imaginación de aquel que te lee."
jueves, 5 de septiembre de 2013
A Través Del Espejo.
-La vida es un espejo-. Concluyó el anciano a la vez que se mesaba la barba. -Te devuelve reflejado aquello que realices-.
-¿Y como se pasa al otro lado del espejo, abuelo?-. Preguntó intrigado el niño que, con la mirada de la inocencia infantil, contemplaba el rostro de aquel señor mayor.
-¿Y por qué alguien querría pasar al otro lado?-. Respondió retórico el abuelo.
El niño de cabellos rubicundos se quedó pensativo unos instantes.
-Pues... para ver como es el mundo al revés-. Respondió inocente.
-¿El mundo al revés?-. Preguntó el abuelo con cierta intriga.
-Si, los espejos muestran la imagen al revés-. Dijo el niño sonriente. -Así que dentro del espejo el mundo debe ser al revés; los hombres hacen la paz en vez de la guerra, cada vez hay menos hambre, el amor triunfa sobre la muerte y los sueños se hacen realidad: El mundo al revés. Yo quiero ver el mundo al revés, ¿Como se puede pasar al otro lado del espejo, abuelo?-.
El anciano se quedó asombrado ante las palabras que decía su nieto y por un momento no supo que responder ante tan noble, aunque imposible, planteamiento.
-Veras pequeño, para ir al otro lado del espejo, al mundo al revés, tan sólo debes plantarte frente al espejo y decirle a tu reflejo: Voy a ser un hombre al revés. Y actuar como actuaría un hombre del mundo al revés. Hacer la paz en lugar de la guerra, no dejar que el hambre avance, perseguir el amor y la felicidad y hacer realidad los sueños. Así poco a poco, cada vez estarás más cerca de estar al otro lado del espejo-. Respondió sonriente y orgulloso el abuelo.
-Ser un hombre al revés-. se dijo para si el niño. -Ser un hombre al revés-. Volvió a repetir a la vez que salía corriendo alegre en busca de un espejo en el que mirarse y dejando a un meditabundo anciano.
-Ojalá hubiera más hombres al revés-. Suspiró para sí aquel desgastado soñador mientras se mesaba la barba.
-¿Y como se pasa al otro lado del espejo, abuelo?-. Preguntó intrigado el niño que, con la mirada de la inocencia infantil, contemplaba el rostro de aquel señor mayor.
-¿Y por qué alguien querría pasar al otro lado?-. Respondió retórico el abuelo.
El niño de cabellos rubicundos se quedó pensativo unos instantes.
-Pues... para ver como es el mundo al revés-. Respondió inocente.
-¿El mundo al revés?-. Preguntó el abuelo con cierta intriga.
-Si, los espejos muestran la imagen al revés-. Dijo el niño sonriente. -Así que dentro del espejo el mundo debe ser al revés; los hombres hacen la paz en vez de la guerra, cada vez hay menos hambre, el amor triunfa sobre la muerte y los sueños se hacen realidad: El mundo al revés. Yo quiero ver el mundo al revés, ¿Como se puede pasar al otro lado del espejo, abuelo?-.
El anciano se quedó asombrado ante las palabras que decía su nieto y por un momento no supo que responder ante tan noble, aunque imposible, planteamiento.
-Veras pequeño, para ir al otro lado del espejo, al mundo al revés, tan sólo debes plantarte frente al espejo y decirle a tu reflejo: Voy a ser un hombre al revés. Y actuar como actuaría un hombre del mundo al revés. Hacer la paz en lugar de la guerra, no dejar que el hambre avance, perseguir el amor y la felicidad y hacer realidad los sueños. Así poco a poco, cada vez estarás más cerca de estar al otro lado del espejo-. Respondió sonriente y orgulloso el abuelo.
-Ser un hombre al revés-. se dijo para si el niño. -Ser un hombre al revés-. Volvió a repetir a la vez que salía corriendo alegre en busca de un espejo en el que mirarse y dejando a un meditabundo anciano.
-Ojalá hubiera más hombres al revés-. Suspiró para sí aquel desgastado soñador mientras se mesaba la barba.
lunes, 15 de julio de 2013
Solamente Tú
Mírate, estas aquí rodeada por los sentimientos más profundos, iluminada por la suave luz que solo la Luna es capaz de ofrecer, arropada por una de las personas más tontas y estúpidas que existen en el mundo, pero que a la vez es una de las que más te quieren de la forma más sincera y honesta posible. ¿Podría acaso haber algo mejor? La Luna y su Lobo.
Quizás existan cosas que a veces nos hagan daño, quizás existan personas dispuestas a destruir todo lo que hemos construido juntos, pero hay una cosa que es pura y verdadera, tan verdadera como el azul del cielo o la calidez templada de los rayos de sol al amanecer. Y esa cosa es que te quiero con locura, te amo hasta morir y sé que tú también me amas muchísimo. Construyamos pues alrededor de eso nuestro pequeño refugio. Poco a poco, lentamente y paso a paso andando firmemente sobre unas bases sólidas de unos sentimientos seguros.
No siempre hay que dejarse guiar por la razón, a veces es mejor dejarse guiar por el corazón, por aquello que sentimos. Yo al menos es lo que he hecho en todo momento.
Y claro que he tenido miedo de equivocarme, claro que he tenido miedo de precipitarme y de no estar haciendo lo correcto. He tenido mucho miedo de estar haciendo algo de lo que luego me arrepintiera. Pero entonces me sentía a tu lado, tocabas mi alma, mirabas mi espíritu y entonces lo sentía todo, sentía alcanzar el cielo con mi alma y me decía a mí mismo: “lucha por ella, que no te importe lo que digan los demás, que no te importe cuan duro sea el camino, que no te importe lo que esté bien o mal, porque esto que sientes estás más allá del bien y del mal, porque mil millones de sentimientos gritando a la vez que te aman, no pueden estar equivocados”. Y entonces ese miedo desapareció, fue sustituido por la más puro y sincero sentimiento amoroso, que me acompaña cada segundo de mi feliz vida a tu lado.
Y esa es la base que he tomado para luchar por ti todo este tiempo, una certeza absoluta como es el que te amo más que a nada en el mundo y más que a todo. Y por eso he actuado siempre así contigo, por eso he hecho todo lo que he hecho por ti, porque te amo, porque te mereces todo lo que pueda darte y estoy dispuesto a dártelo todo. Por eso lucho por que al final del día puedas irte a la cama con una sonrisa, por eso trato de enamorarte a cada segundo, por eso cada vez que pienso en ti o tu nombre me viene a la mente, se me pone cara de bobalicón. Sencillamente porque te amo y por ello estoy dispuesto a sacrificarlo todo, todo mi mundo por un beso una sonrisa y un te amo de tus labios en mis oídos.
El mundo puede estar loco, pero yo estoy convencido de lo que siento y por muy oscuras que sean las nubes, siempre sale el sol, y si no sale lo sacaremos a la fuerza, porque sea cual sea la dificultad que nos atenace, la superaremos juntos, no pienso dejarte sola nunca, jamás de los jamases, porque para algo eres mi pequeña Luna, mi otra mitad de este puzzle que es mi alma. Y eso mismo soy yo para ti.
Estás aquí, después de haber leído todo esto, junto a este idiota que te compaña en todo momento y que te estará mirando el alma y sonriendo con su cara de tonto enamorado, preguntándose que sentimientos estarán pasando por tu corazón y aunque no se lo digas, él fantaseará con ellos, con tus pensamientos y con tus labios que ahora permanecerán parados mientras lees estas últimas líneas de esta carta…
Esto es la declaración sincera de lo que siento por ti, es la declaración sincera de que me da igual el mundo y de que me da igual que la razón me diga tonterías… sencillamente, ¿Qué importa? Nos merecemos ser felices. El momento es nuestro, la vida es nuestra y nos queremos, qué más da que el mundo arda solo por tener tus labios una vez más…
Quizás existan cosas que a veces nos hagan daño, quizás existan personas dispuestas a destruir todo lo que hemos construido juntos, pero hay una cosa que es pura y verdadera, tan verdadera como el azul del cielo o la calidez templada de los rayos de sol al amanecer. Y esa cosa es que te quiero con locura, te amo hasta morir y sé que tú también me amas muchísimo. Construyamos pues alrededor de eso nuestro pequeño refugio. Poco a poco, lentamente y paso a paso andando firmemente sobre unas bases sólidas de unos sentimientos seguros.
No siempre hay que dejarse guiar por la razón, a veces es mejor dejarse guiar por el corazón, por aquello que sentimos. Yo al menos es lo que he hecho en todo momento.
Y claro que he tenido miedo de equivocarme, claro que he tenido miedo de precipitarme y de no estar haciendo lo correcto. He tenido mucho miedo de estar haciendo algo de lo que luego me arrepintiera. Pero entonces me sentía a tu lado, tocabas mi alma, mirabas mi espíritu y entonces lo sentía todo, sentía alcanzar el cielo con mi alma y me decía a mí mismo: “lucha por ella, que no te importe lo que digan los demás, que no te importe cuan duro sea el camino, que no te importe lo que esté bien o mal, porque esto que sientes estás más allá del bien y del mal, porque mil millones de sentimientos gritando a la vez que te aman, no pueden estar equivocados”. Y entonces ese miedo desapareció, fue sustituido por la más puro y sincero sentimiento amoroso, que me acompaña cada segundo de mi feliz vida a tu lado.
Y esa es la base que he tomado para luchar por ti todo este tiempo, una certeza absoluta como es el que te amo más que a nada en el mundo y más que a todo. Y por eso he actuado siempre así contigo, por eso he hecho todo lo que he hecho por ti, porque te amo, porque te mereces todo lo que pueda darte y estoy dispuesto a dártelo todo. Por eso lucho por que al final del día puedas irte a la cama con una sonrisa, por eso trato de enamorarte a cada segundo, por eso cada vez que pienso en ti o tu nombre me viene a la mente, se me pone cara de bobalicón. Sencillamente porque te amo y por ello estoy dispuesto a sacrificarlo todo, todo mi mundo por un beso una sonrisa y un te amo de tus labios en mis oídos.
El mundo puede estar loco, pero yo estoy convencido de lo que siento y por muy oscuras que sean las nubes, siempre sale el sol, y si no sale lo sacaremos a la fuerza, porque sea cual sea la dificultad que nos atenace, la superaremos juntos, no pienso dejarte sola nunca, jamás de los jamases, porque para algo eres mi pequeña Luna, mi otra mitad de este puzzle que es mi alma. Y eso mismo soy yo para ti.
Estás aquí, después de haber leído todo esto, junto a este idiota que te compaña en todo momento y que te estará mirando el alma y sonriendo con su cara de tonto enamorado, preguntándose que sentimientos estarán pasando por tu corazón y aunque no se lo digas, él fantaseará con ellos, con tus pensamientos y con tus labios que ahora permanecerán parados mientras lees estas últimas líneas de esta carta…
Esto es la declaración sincera de lo que siento por ti, es la declaración sincera de que me da igual el mundo y de que me da igual que la razón me diga tonterías… sencillamente, ¿Qué importa? Nos merecemos ser felices. El momento es nuestro, la vida es nuestra y nos queremos, qué más da que el mundo arda solo por tener tus labios una vez más…
miércoles, 30 de enero de 2013
Pandeísmo y Libertad: Podemos ser Dioses
El Pandeísmo sostiene filosóficamente, que aunque Dios es el creador del universo, este no existe de forma independiente al mismo. Es decir que Dios mismo se transformó en el propio universo para crearlo, siendo de este modo el creador y la creación a la vez, y dejando de existir como una entidad al margen. Esto hace que Dios no pueda ser alcanzado por medio de la fe ni por medio de ningún otro medio humano, tan solo puede ser conocido o investigado mediante el uso de la razón y la ciencia.De este modo, Dios no puede haber intervenido en el universo (tal y como afirman las religiones reveladas), ni puede hacerlo en el tiempo presente, ni en un tiempo futuro, de ninguna de las maneras posibles que relatan las religiones (revelaciones, profecías, milagros, etc.), las cuales serían tan solo formas de pensamiento organizadas en torno a una idea inalcanzable, Dios. Y con un único método de alcance pretendido, la fe.
En la práctica esto se traduce en una ausencia moral en el mundo. Al igual que la visión de Nietzsche del mundo al decretar la muerte de Dios, así nuestro Dios también ha muerto (o más bien autodestruido), lo que ha dejado un importante vacío ético-moral en el ser humano, ya que los argumentos morales y las leyes éticas establecidas por la religiones como normas realizadas por Dios y universalmente válidas, no son de ese modo en forma ninguna. Esto puede resultar angustiante y temeroso, un mundo hostil donde no hay conciencia del bien y del mal, donde todos los seres humanos están perdidos sin una guía. Pero nada más lejos de la realidad, pues esto significa la completa y absoluta libertad del individuo, una libertad que se construye en niveles morales y de pensamiento.
Es precisamente aquí donde radica la dificultad de la libertad humana, porque ser libre implica sacrificio, es decir, ser libre implica una gran responsabilidad que pesa sobre nuestros hombros. Si somos completamente libres, también somos completamente responsables de nuestros propios actos, al cien por cien. Esto genera en parte la angustia de la libertad y es lo que hace que muchas personas no deseen ser libre y prefieran dejar sus vidas sometidas a algo o a alguien que les guie y marque su camino a seguir, porque de este modo es más fácil para ellos. Ideologías, movimientos religiosos y políticos, gobiernos, toda una serie de instituciones creadas por el hombre, ante las cuales se subordina el propio hombre, cediendo parte de su libertad y con ella su responsabilidad. En ellas serán guiados por alguien (líderes espirituales, políticos, jefes, etc.) y por algo (códigos de conducta, normas éticas, etc.). Siendo de este modo más fácil para ellos la vida y el pensamiento, ya que se sienten a salvo, con un destino que cumplir y sin responsabilidad sobre sus hombros.
Es precisamente esta responsabilidad, que se pretende evitar, la que garantiza que nuestros actos no acaben convertidos en desordenes de nuestro propio sistema de valores y es por ello que siempre se buscan escusas que oculten nuestra libertad y por consiguiente que nos eximan de la responsabilidad consecuente: “Yo actué así porque seguía ordenes… Porque la ley dice esto… Porque es lo que está bien visto o mal visto…”. Cuando en realidad, actuando de ese modo solo pretendemos engañarnos a nosotros mismos con algo que en nuestro interior sabemos que no es cierto.
En contra partida, las personas que sumen su propia libertad y responsabilidad, se convierten en dioses. Pero no en dioses prepotentes capaces de hacer y deshacer a voluntad en un mundo libre, sino que convertirse en dioses significan que ellos mismos pueden crear para sí una serie de nuevos valores y de leyes éticas propias para ellos mismo, en otras palabras, se convierten en sus propios dioses, en sus propios amos de su vida y su destino. Crean su propia moral, su propio código y sus propias leyes y lo hacen asumiendo la completa responsabilidad de sus propios actos. Y de este modo, es como nosotros, partículas insignificantes de ese mismo Dios originario que se autodestruyó para crear el universo, nos transformamos en dioses completos capaces de controlar nuestras vidas, crear, y ser conscientes de que podemos llegar a ser cuanto deseemos.
Esta libertad aumenta de forma directamente proporcional al conocimiento que poseemos. Cuando más conocimiento tenemos más libres somos, puesto que más opciones conocemos y más y mejores decisiones podemos tomar. Es por ello que todo conocimiento y acto de aprendizaje es de vital importancia en nuestro desarrollo personal como personas libres. Esto nos ayudará a mejorarnos a nosotros mismos y por consiguiente a mejorar el mundo, haciendo del mismo un lugar mucho mejor para todos.
lunes, 22 de octubre de 2012
¿Quién estará dispuesto a unir su acero al mío?
¿Alguna vez os habéis planteado que es lo realmente fantástico
de los cuentos y leyendas? No es la aparición de formidables dragones, ni de
magos capaces de enamorar a la luna con el susurro de sus palabras, ni siquiera
la existencia de dulces ninfas o sensuales hadas, no.
Lo irreal radica en el héroe, el defensor de la justicia, que busca propagar el bien por la faz de la tierra y que culmina su noble cruzada triunfante colmado de riquezas. Esa es la verdadera fantasía, pues en la vida real eso es lo que nunca ocurre.
Lo irreal radica en el héroe, el defensor de la justicia, que busca propagar el bien por la faz de la tierra y que culmina su noble cruzada triunfante colmado de riquezas. Esa es la verdadera fantasía, pues en la vida real eso es lo que nunca ocurre.
Podrás encontrar fieros dragones malvados que custodien las
torres donde bellas doncellas yacen prisioneras, podrás combatir contra gigante
y diablos, podrás perseguir tus sueños hasta los confines del mundo, pero
siempre e irremediablemente fracasarás.
Aquellos dragones triunfarán quedándose el oro, la gloria y porque no decirlo, el amor. Y no podrás hacer nada por evitarlo, pues en la vida el héroe muere y el villano roba sus sueños y aniquilas sus ilusiones.
Aquellos dragones triunfarán quedándose el oro, la gloria y porque no decirlo, el amor. Y no podrás hacer nada por evitarlo, pues en la vida el héroe muere y el villano roba sus sueños y aniquilas sus ilusiones.
Es por eso que el ser humano tiene esa necesidad de cuentos
y leyendas, de nobles relatos de heroicas aventuras y triunfantes victorias, es
por eso por lo que en las historias, el mal siempre es derrotado, porque el ser
humano necesita encontrar un mundo, otro mundo, donde el héroe prevalezca y
triunfe y donde la felicidad lo llene por siempre jamás.
Ahora yo te planteo, pues la vida no es una de esas
historias, debes elegir. ¿Serás un valiente caballero en busca de su destino o
por el contrario serás un vil y despiadado dragón? En ambos casos el final del
camino será el mismo, la inexpugnable muerte del cuerpo físico. No obstante, si
elijes el primer camino estarás alzando tu espada en nombre la justicia,
lucharás por hacer del mundo un lugar mejor y morirás luchando por tu felicidad
y la de los tuyos. El otro camino, el camino del dragón, es el camino fácil, no
necesitarás alzar tu espada, no necesitarás luchar contra el mundo, conseguirás
el oro, la gloria, el amor y la felicidad, lo obtendrás todo solo a cambio de
una cosa, hacer del mundo un lugar un poco peor cada día.
Y bien, ¿Quién estará dispuesto a unir su acero al mío?
lunes, 24 de septiembre de 2012
Heliocentrismo Mental
Al igual que los hombres antiguos, el hombre occidental, el
hombre blanco, sigue siendo geocentrista. Solo hay una única diferencia, que
ahora la el concepto tierra ha sido sustituido por otros conceptos; el concepto
occidente y su cultura; el concepto primer mundo y sus fortunas y capitalismos,
pero de igual modo sigue siendo un geocentrismo mal llamado etnocentrismo.
Y es que el hombre blanco occidental es el ser humano más soberbio y etnocentristas que existe. Nos permitimos atisbar desde nuestro predominante balcón a las demás culturas y diseccionar sus costumbres, tradiciones, ideas y pensamientos, para realizar críticas destructivas que ensalcen la todopoderosa cultura occidental.
Nos consideramos mejores que ellos, olvidamos el millar de culturas totalmente diferentes a la nuestra que existen y nos creemos los dueños del mundo, permitiéndonos el lujo de mirar con desprecio y aires de superioridad al que es diferente.
Toda esta antropología de la clasificación humana comenzó en el siglo XIX, y allí debió de quedarse junto al resto de pseudociencias baratas que solo pretendían de una forma vaga y simple, dar respuesta a los problemas del decadente occidente buscando un chivo expiatorio en el diferente.
Pero el ser humano es vil y despreciable. Se valió de todas esas ideas absurdas, todos esos conceptos baratos de raza, de superioridad y de inferioridad, y convirtió todo eso en un discurso político totalizador que vomitó sobre las masas, cayendo influenciadas por la nueva religión, echando por tierra todo el pensamiento racional e inteligente que distingue al hombre del resto de animales.
¿Y qué es el racismo sino un vano intento de hacer sentir mejor, especial y superior al enormemente prepotente occidente? Más alimento para ese geocentrismo. Y cualquiera que ose cuestionar la centralidad de occidente se enfrentará a la inquisición… a las instituciones que lo regulan, manipulan y dirigen todo.
Y de ese modo ese discurso político cargado de odio, de resentimiento y de un fuerte complejo de superioridad que en ocasiones roza lo enfermizo, sigue vagando libremente.
Y no importa que los cálculos, las observaciones y las mediciones nos digan que no es la tierra el centro del universo. No importa que el análisis científico y biológico del ser humano y su genética determinen que no existen las razas, que todos somos iguales. Da igual, porque el discurso oficial siempre lo negará, porque siempre habrá mentes fáciles y manipulables, peones que sigan luchando inútilmente en esta partida de ajedrez… No importa.
Tal vez haya llegado el momento de que nuevos Galileo Galilei demuestren ante todos el gran error de occidente, que demuestren de una vez por todas que el hombre blanco, rico y capitalista no es el maldito centro del universo. El tiempo del heliocentrismo mental.
Tal vez haya llegado el momento de abrir los ojos y pensar.
Y es que el hombre blanco occidental es el ser humano más soberbio y etnocentristas que existe. Nos permitimos atisbar desde nuestro predominante balcón a las demás culturas y diseccionar sus costumbres, tradiciones, ideas y pensamientos, para realizar críticas destructivas que ensalcen la todopoderosa cultura occidental.
Nos consideramos mejores que ellos, olvidamos el millar de culturas totalmente diferentes a la nuestra que existen y nos creemos los dueños del mundo, permitiéndonos el lujo de mirar con desprecio y aires de superioridad al que es diferente.
Toda esta antropología de la clasificación humana comenzó en el siglo XIX, y allí debió de quedarse junto al resto de pseudociencias baratas que solo pretendían de una forma vaga y simple, dar respuesta a los problemas del decadente occidente buscando un chivo expiatorio en el diferente.
Pero el ser humano es vil y despreciable. Se valió de todas esas ideas absurdas, todos esos conceptos baratos de raza, de superioridad y de inferioridad, y convirtió todo eso en un discurso político totalizador que vomitó sobre las masas, cayendo influenciadas por la nueva religión, echando por tierra todo el pensamiento racional e inteligente que distingue al hombre del resto de animales.
¿Y qué es el racismo sino un vano intento de hacer sentir mejor, especial y superior al enormemente prepotente occidente? Más alimento para ese geocentrismo. Y cualquiera que ose cuestionar la centralidad de occidente se enfrentará a la inquisición… a las instituciones que lo regulan, manipulan y dirigen todo.
Y de ese modo ese discurso político cargado de odio, de resentimiento y de un fuerte complejo de superioridad que en ocasiones roza lo enfermizo, sigue vagando libremente.
Y no importa que los cálculos, las observaciones y las mediciones nos digan que no es la tierra el centro del universo. No importa que el análisis científico y biológico del ser humano y su genética determinen que no existen las razas, que todos somos iguales. Da igual, porque el discurso oficial siempre lo negará, porque siempre habrá mentes fáciles y manipulables, peones que sigan luchando inútilmente en esta partida de ajedrez… No importa.
Tal vez haya llegado el momento de que nuevos Galileo Galilei demuestren ante todos el gran error de occidente, que demuestren de una vez por todas que el hombre blanco, rico y capitalista no es el maldito centro del universo. El tiempo del heliocentrismo mental.
Tal vez haya llegado el momento de abrir los ojos y pensar.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Dioses muy Humanos
A veces me pongo a pensar sobre ciertos aspectos del ser
humano y encuentro que algunos son soberanamente estúpidos, inconmensurables y
a la vez totalmente ligados al hombre desde su nacimiento.
Uno de esos es la prepotencia.
Es la prepotencia del hombre la que lo lleva a las conquistas, a los conflictos y las guerras.
Pero la señal más inequívoca de la prepotencia humana no se encuentra en el campo de batallas, ni en la sangre de los caídos, ni siquiera en los grandes imperios.
La señal que nos indica su soberana prepotencia la encontramos en el arte.
Porque solo un ser infinitamente prepotente sería capaz de representar a Dios a su imagen y semejanza, solo un ser infinitamente prepotente pensaría que Dios se le parece físicamente.
Y es que en el fondo creo, que cuando la Biblia nos dice que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, es una gran metáfora.
No se refiere a que en aspecto físico somos iguales, sino a que cada hombre internamente tiene ese fragmento de divinidad, de creerse a sí mismo como un Dios y rendirse culto a sí mismo, aplastando a los demás “insectos humanos” de su alrededor por considerarlos “indignos” o “inferiores”.
Solo un Dios cruel, despótico, prepotente y salvaje, sería capaz de crear una raza de seres que, a su imagen y semejanza, repartiesen injusticia, miedo y muerte por toda la faz de la Tierra.
Uno de esos es la prepotencia.
Es la prepotencia del hombre la que lo lleva a las conquistas, a los conflictos y las guerras.
Pero la señal más inequívoca de la prepotencia humana no se encuentra en el campo de batallas, ni en la sangre de los caídos, ni siquiera en los grandes imperios.
La señal que nos indica su soberana prepotencia la encontramos en el arte.
Porque solo un ser infinitamente prepotente sería capaz de representar a Dios a su imagen y semejanza, solo un ser infinitamente prepotente pensaría que Dios se le parece físicamente.
Y es que en el fondo creo, que cuando la Biblia nos dice que Dios nos hizo a su imagen y semejanza, es una gran metáfora.
No se refiere a que en aspecto físico somos iguales, sino a que cada hombre internamente tiene ese fragmento de divinidad, de creerse a sí mismo como un Dios y rendirse culto a sí mismo, aplastando a los demás “insectos humanos” de su alrededor por considerarlos “indignos” o “inferiores”.
Solo un Dios cruel, despótico, prepotente y salvaje, sería capaz de crear una raza de seres que, a su imagen y semejanza, repartiesen injusticia, miedo y muerte por toda la faz de la Tierra.
sábado, 15 de septiembre de 2012
Manifiesto Apátrida
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¿Qué es la patria? Los imperios surgen, se erigen y caen
irremediablemente, se crean naciones y países que el viento del tiempo y las
guerras y la sangre acaban por barrer y hacer desaparecer, las fronteras fluctúan,
hoy puedo llamar a esto mi casa y mañana mi casa ya no será nada. Pero todo
eso; las naciones, los países y las fronteras, todo eso no existe. Todo es un
invento humano, una idea artificial que solo vive en nuestra mente, un concepto
solo creado para saciar esa imperiosa y obsesiva necesidad que tenemos de
clasificarlo y etiquetarlo todo.
Por eso no entiendo a aquellos defensores acérrimos de la patria, del estado o la nación, aquellos que quieren dar la vida por un concepto inventado, por algo que no existe, por separar a los “enemigos” de la línea imaginaria que divide dos tierras de igual valor.
Y no quiero pertenecer a algo así, porque si eso es una patria, si una patria significa luchar y morir contra otros hombres solo por defender algo que nunca existió, es entonces una de las mayores aberraciones de la vida humana, por eso yo reniego de la patria, por eso yo busco y creo en otro mundo mejor para todos nosotros.
Imaginemos por un momento como decía aquella canción, un mundo sin patrias ni fronteras, un mundo donde los hombres no se separaran por absurdas explicaciones sin sentido y cada uno pudiera viajar libremente donde le llevaran sus pies. Un mundo donde cada persona sea viento para no tener impedimento en recorrer el planeta.
Algunos lo llamarán locura, otros utopía, incluso habrá quien guiándose por invenciones y estereotipos falsos lo llamará traición a la patria. Yo lo llamo sueño, ilusión e imaginación.
Porque mi patria no es un estado moderno o unas fronteras, mi patria es la tierra, los arboles, el viento y el mar, esa es la verdadera patria y la única por la que merece la pena morir, todo lo demás son falacias, invenciones, fantasías enfermizas de poder y dominación.
Pero curiosamente no podemos poseer aquello único por lo que merece la pena morir. Curiosamente aquello a lo que llamamos hogar, aquel viento y aquella tierra que nos vieron nacer… jamás podremos poseerlas.
Por eso no entiendo a aquellos defensores acérrimos de la patria, del estado o la nación, aquellos que quieren dar la vida por un concepto inventado, por algo que no existe, por separar a los “enemigos” de la línea imaginaria que divide dos tierras de igual valor.
Y no quiero pertenecer a algo así, porque si eso es una patria, si una patria significa luchar y morir contra otros hombres solo por defender algo que nunca existió, es entonces una de las mayores aberraciones de la vida humana, por eso yo reniego de la patria, por eso yo busco y creo en otro mundo mejor para todos nosotros.
Imaginemos por un momento como decía aquella canción, un mundo sin patrias ni fronteras, un mundo donde los hombres no se separaran por absurdas explicaciones sin sentido y cada uno pudiera viajar libremente donde le llevaran sus pies. Un mundo donde cada persona sea viento para no tener impedimento en recorrer el planeta.
Algunos lo llamarán locura, otros utopía, incluso habrá quien guiándose por invenciones y estereotipos falsos lo llamará traición a la patria. Yo lo llamo sueño, ilusión e imaginación.
Porque mi patria no es un estado moderno o unas fronteras, mi patria es la tierra, los arboles, el viento y el mar, esa es la verdadera patria y la única por la que merece la pena morir, todo lo demás son falacias, invenciones, fantasías enfermizas de poder y dominación.
Pero curiosamente no podemos poseer aquello único por lo que merece la pena morir. Curiosamente aquello a lo que llamamos hogar, aquel viento y aquella tierra que nos vieron nacer… jamás podremos poseerlas.
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